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BLOGLiteratura erótica, la nueva cara de la novela rosa.

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¡Comprar libros es mi mayor placer culposo! Lo disfruto desde el momento en que llego a la librería, mi vientre empieza a contraerse con deseo, se me acelera el pulso cardíaco y al mismo tiempo siento que estoy en el lugar al que pertenezco. El característico olor de la librería es mi mayor afrodisíaco; y...

¡Comprar libros es mi mayor placer culposo! Lo disfruto desde el momento en que llego a la librería, mi vientre empieza a contraerse con deseo, se me acelera el pulso cardíaco y al mismo tiempo siento que estoy en el lugar al que pertenezco. El característico olor de la librería es mi mayor afrodisíaco; y no es lo mismo que el olor de una biblioteca, no ¡Es diferente! Me gustaría que se pudiera meter en un frasco el olor a libro nuevo, pero como no es así, seguiré experimentando esa paz y plenitud que solo me proporciona ojear por primera vez las páginas una por una, dejando escapar de ellas el dulce aroma.

Huele a otros mundos, otras vidas, otros momentos. Pero la verdad es que no soy del tipo de lectoras de vanguardia que lee libros científicos o intelectuales. Así como existen helados de distintos sabores, a unos les gustan de vainilla y a otros de chocolate, yo me declaro fan del helado de fresa. Me gustan las novelas rosas. Empecé por Jane Austen, y de ahí en adelante pasé por clásicos de Shakespeare y Thomas Hardy, y aunque la literatura clásica es maravillosa y romántica, la verdad es que mi libido siempre se quedaba con ganas de más. Tal vez porque mi personalidad es muy sexual y apasionada, tal vez porque he visto muchas películas rositas cuya trama siempre incluye una escena de cama. Entonces pasé radicalmente al Marqués de Sade, que gracias a mi ignorancia en temas de literatura erótica fue el primer acercamiento que tuve a éste género. La verdad es que para mi corta edad en ese entonces, no le encontré el sentido literario que ahora sé que tiene, en su momento me pareció vulgar, grotesco e inverosímil. Por lo que fui buscando un punto en el que se equilibrara mi apego a las clásicas historias de amor, con mi deseo de acercarme al erotismo. Cuando leí El Amante de Lady Chatterley me sentí en mi sitio exacto, fue la primera vez que una historia me cautivo hasta el desvelo, fue la primera vez que experimenté el ansia de devorar un título en una noche y amanecer con resaca de libro. El segundo fue Lolita, y la verdad es que me hizo sentirme identificada íntimamente, no por el contexto de la historia ya que yo en realidad tuve una adolescencia muy ñoña a lado de Sailor Moon y Ranma y Medio. Más bien me identifique en ese momento en el que perdí la inocencia, en el que mi sexualidad empezó a hacerse manifiesta y ante mis familiares debía parecer la sumisa y callada niña buena, pero en la privacidad de mi habitación comenzaba a ser mujer. Emmanuelle Arsan, ha inspirado muchas de mis fantasías de ayer, hoy y siempre, y aunque la mayoría no las he puesto en práctica es un libro de esos que al recorrer con los dedos el librero me hace sentir orgullosa de tenerlo. Cuando leí Trópico de Cáncer de Henrry Miller; así como, Sexus, Plexus y Nexus (mi primer trilogía erótica), la verdad he de confesar que no fue mi best, pues su estilo y tono crudo terminó por deprimirme ¿no les pasa que cuando leen un libro adoptan el estado de ánimo general de la trama? Así que deje de leer éste género por un tiempo, estaba decepcionada del género, en especial si el escritor era hombre, y ese prejuicio continúo hasta Diablo Guardián, que por cierto no he terminado.

De Sade a Grey hubo un largo camino, pero la verdad es que no me avergüenza, hoy en día me declaro fiel consumidora de éste género; muy criticado, señalado y juzgado por los intelectuales, y aunque, la verdad es que a veces tengo mis momentos en los que no quiero leer una trilogía más al estilo Pretty Woman, siempre termino enganchándome. Tengo mis historias y autoras favoritas, como las de Megan Maxwell (Pídeme lo que Quieras, Adivina Quién Soy), Maya Banks (Éxtasis, Fervor y Frenesí) y Vina Jackson (Ochenta Melodías de Pasión). Yo sé que me faltan muchos libros por leer, y eso es lo bello de los libros, que nunca se ha leído suficiente. Entre ellos están pendientes Historie d’O, Las Edades de Lulú, Historia del Ojo… me han recomendado a Ángeles Mastretta y Paulo Cohelo (jaja es broma lo de Cohelo). El asunto es que nunca hay suficiente tiempo o dinero para cubrir esta necesidad (para mi es una necesidad como comer o respirar), y es que además me choca leer en PDF, solamente lo he hecho un par de veces y no tengo ganas de volver a hacerlo.

Con Amor,

Luz

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